miércoles, 9 de mayo de 2012

EL DÍA EN LA AUDIENCIA: CONSTANCIO ARIAS SE DECLARA POBRE

El 23 de abril de 1913 se acuerda la suspensión del juicio oral de la querella que por supuestas injurias ha interpuesto Constancio Arias, director de El Correo de Zamora contra Francisco Alfonso, Carlos Calamita y subsidiariamente contra Enrique Calamita.

Constancio Arias, solicita ser declarado pobre por el tribunal con el objeto de disfrutar de los beneficios que la ley le otorga : defensa gratuita, exención de pagos al procurador, exención de honorarios a peritos y de gastos o indemnizaciones a los testigos que declaren, entre otros.

Y esta pretensión debe sustanciarse en una pieza separada, por ello el 6 de mayo ante el Tribunal de Derecho, se ve el incidente de apelación interpuesto por Constancio Arias, contra la sentencia dictada por el juez de esta capital, declarando rico en sentido legal al señor Arias e imponiéndole las costas en la querella que intentaba presentar contra Enrique Calamita Matilla, y en cuyo incidente y a nombre del apelado, se opuso el procurador señor Calonge, dirigido por el letrado don Juan Petit.

Formuló también su oposición a las pretensiones del apelante, el abogado del Estado.

Abierta la sesión, se le concedió la palabra al señor Arias, quien solicitó que se revocase el anterior dictamen y que se le impusiera la mitad de las costas al señor Calamita, y la otra mitad al juez instructor, para quien pidió también una corrección disciplinaria, por la injusticia notoria del fallo.

La intervención causó un gran revuelo en la Sala y el magistrado se vio obligado a insistir repetidamente al señor Arias que rectificase, porque estimaba ofensiva su intervención para el autor del fallo recurrido.

El señor Petit después de entonar un himno justiciero y merecido a las cualidades del ejemplar funcionario señor de la Cuesta, que para bien de la justicia desempeña el Juzgado de Zamora, dijo, que la mejor contestación a las gratuitas afirmaciones del apelante era la brillante e inmaculada historia forense de tan respetable funcionario, y terminó oponiéndose a las pretensiones del apelante, porque la prueba practicada en autos ponía de manifiesto que solo la temeridad del señor Arias podía hacer que éste intentase el que se le declarase pobre en sentido legal.

Quedando el asunto concluso para sentencia.


NUESTROS PROCESOS

Como era de esperar, dada la rectitud y acrisolada probidad de la Sala de esta Audiencia provincial, el fallo dictado por la misma en la demanda incidental de pobreza instada por don Constancio Arias Rodríguez, director de El Correo de Zamora periódico tradicionalista y con censura eclesiástica, en la querella por supuestas injurias contra el editor de nuestro diario don Enrique Calamita, ha sido en un todo confirmatorio del que pronunció en primera instancia el dignísimo y justiciero juez don Teófilo de la Cuesta.

Es decir, que en méritos de Justicia la Sala declara que a don Constancio Arias Rodríguez, no se le puede, como solicitaba, declarar pobre, en sentido legal, para litigar, puesto que así lo justifican las pruebas que alegó la representación del señor Calamita, al oponerse a esas pretensiones del director del diario tradicionalista El Correo de Zamora.

Claro es que el Tribunal sentenciador -y también por ser de justicia- tampoco ha accedido a la otra pretensión del señor Arias Rodríguez, de que se impusiera una corrección disciplinaría al señor juez de primera instancia.

Heraldo de Zamora, 13/05/1913


El día 19 de mayo, Constancio Arias deja de ser director de El Correo de Zamora, desconozco si a raíz de dicho incidente en la Sala, y el 24 de mayo la Sala de la Audiencia dicta un auto declarando que no ha lugar a la admisión de recurso de casación por quebrantamiento de forma ni tampoco al anunciado por infracción de ley en el modo y forma que interesaba el procurador Sr. Pérez en nombre y representación del ex-director de El Correo.

martes, 8 de mayo de 2012

NUEVO SERVICIO DE AUTOMÓVILES

El 23 de abril de 1913 los empresarios don Froilán Fernández Silva y don Francisco Huidobro, adquieren en Madrid dos magníficos automóviles y encargan a la misma casa constructora otros varios, con el fin de establecer un servicio diario entre esta capital, Alcañices y Fermoselle.
Este último comenzará a primero del mes de Mayo, pues los empresarios desean hacer el servicio con el mayor número de comodidades y la posible seguridad, no omitiendo gastos ni sacrificio alguno para conseguirlo.
Estas dos nuevas líneas facilitarán grandemente las relaciones comerciales entre la capital y las dos importantes villas y sobre todo, los viajeros podrán hacer cómodamente el recorrido.

Los vehículos, de seis y doce asientos cada uno, fueron facturados el día anterior en Madrid, y muy en breve llegaría el personal que ha de prestar el servicio.

El 29 de abril en el mixto de Medina llegarían los dos magníficos automóviles que en breve habrían de circular entre la capital y la villa de Fermoselle, un elegante y cómodo Panhard de doce asientos y un bonito Richard Brassier de ocho:

«Invitados por la Empresa, tuvimos el gusto de hacer el recorrido desde la estación férrea hasta el garaje, pudiendo apreciar las excelentes condiciones de los dos carruajes, que en la mañana de hoy han circulado por las inmediaciones de esta capital, probándonos que el viajero ha de felicitarse de las facilidades, comodidad y seguridad que le proporciona la nueva Empresa, no omitiendo gastos ni sacrificios para montar uno de los mejores servicios de autos.
Reiteramos a los señores Huidobro y Fernández Silva, nuestra más efusiva enhorabuena, deseándoles que el público corresponda al interés que en obsequio del mismo demuestran.»

El sábado 3 de mayo después de un viaje de pruebas entre Zamora y Alcañices, haciendo el recorrido a 85 kilómetros por hora, entra en funcionamiento la línea de viajeros en automóvil entre Zamora y Fermoselle.

«Este tarde ha salido nuevamente y con todos los asientos ocupados, para Fermoselle, donde según nos dicen, se celebrará con entusiasta manifestación la inauguración de este servicio que tantas ventajas ha de reportar a la industriosa villa, así como a la de Bermillo de Sayago, y todos los pueblos intermedios de la línea.»


POR TIERRAS TORESANAS


Nuestros buenos amigos los dos diligentes empresarios del servicio de autos, señores Huidobro y Fernández Silva, nos dispensaron ayer la atención, que les agradecemos, de invitarnos a una excursión a la ciudad de doña Elvira.

Aceptada la invitación, director y redactores de este diario tomamos asiento en el magnífico Richard Brassier 20 H.P. y en veintisiete minutos, ni uno más ni uno menos, nos trasladamos desde la casa del HERALDO DE ZAMORA al café Español, de Toro.

El simpático chauffeur Isidro Lacalle, tan amable como hábil prodigó, muy merecidamente por cierto, todo género de alabanzas a la Empresa que sin temor a gastos ni sacrificios había adquirido dos autos de las mejores marcas conocidas y que, como ayer nos evidenció, no pueden ser más cómodos.

Si el viaje resultó gratísimo, la estancia en Toro no pudo ser más agradable, pues noticiosos de nuestra llegada los queridos amigos Jesús Labajo, su papá y hermano Germán, Juan Enríquez, Julio de la Higuera, Lorenzo Pinilla, Ramón Abruña y Teodoro Bercero, no nos abandonaron ni un solo instante, dispensándonos todo género de atenciones.

Desde Toro, y acompañados por tan cariñosos compañeros, nos dirigimos a Tagarabuena, donde esperaba a los excursionistas nuestro estimado amigo don Luciano Pelados, en cuya casa fuimos espléndidamente obsequiados con un suculento lunch, haciendo los honores la respetable esposa del señor Palacios y su bella nietecita.

Después de expresar a los señores de Palacios nuestra gratitud por la distinción de que nos hicieron objeto, regresamos a la ciudad vecina donde con harto sentimiento dimos el adiós de despedida a tan entrañables amigos, prometiéndoles solemnemente que otro día con más tiempo, volveremos a honrarnos con visitarles nuevamente.

Si feliz fue la ida, aún más el regreso, pues hicimos el recorrido en veinticinco minutos.

Nuestra excursión proclama muy alto las excelencias del servicio de autos y ella dice más que cuanto pudiéramos consignar en demostración de que los señores Huidobro y Fernández Silva (a los que HERALDO DE ZAMORA reitera la expresión de agradecimiento) han conseguido, como se proponían, facilitar los viajes entre esta capital y las villas de Fermoselle y Alcañices.

Para los señores Huidobro, Fernández Silva, Lacalle, Labajos, Abruña, Pinilla, Higuera, Palacios y familia y Enríquez, guardamos los excursionistas gratitud inmensa, deseando poder corresponder cual se merecen a tanta atención como se nos dispensó.

Heraldo de Zamora, 05/05/1913

lunes, 7 de mayo de 2012

NUESTROS PROCESOS

Un año más tarde de que se produjese la última noticia acerca de la interposición de una querella por parte del director de El Correo de Zamora, Constancio Arias, contra Francisco Alfonso, director de Heraldo de Zamora, Carlos Calamita, redactor del citado diario e hijo del propietario Enrique Calamita que también se encuentra encausado como responsable civil, el Heraldo informa que por el procurador señor Calonge ha sido hoy devuelta, ya calificada, la querella que se siguió en ese Juzgado de instrucción a instancias de don Constancio Arias, director del Correo de Zamora, diario tradicionalista y con censura eclesiástica que ve la luz pública en esta capital.

El señor Arias los supone autores de un delito de injurias graves, y solicita para Francisco Alfonso la pena de tres años, seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de mil una pesetas y la mitad de las costas; y para Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, multa de mil setecientas cincuenta pesetas y pago de costas por mitad.

Los daños y perjuicios morales, sociales y materiales que según el querellante ha sufrido, los estima en la cantidad de diez mil pesetas, que pide le pague don Enrique Calamita Matilla, como propietario del periódico.

Los letrados señores Petit y Cotrina defensores respectivamente de Alfonso y Carlos solicitan la absolución de éstos y que se impongan las costas al querellante.

La polémica se origina a raíz de la publicación por parte de El Correo de Zamora de la noticia del nombramiento, por sorpresa, de Francisco Alfonso como director de Heraldo de Zamora que se viene a sumar a las diferencias personales que mantiene la familia Calamita, propietaria del diario, con el director de El Correo de Zamora y que meses antes parecían haber finalizado con la sentencia del supremo absolviendo a Enrique Calamita de un supuesto delito de injurias cometido contra Constancio Arias.

El 16 de abril el diario informa que para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público.
El Decanato del Ilustre Colegio de Abogados de Zamora, ha autorizado al letrado don Carlos Calamita para defenderse en un asunto propio.

«En cumplimiento de lo acordado por providencia del dignísimo juez de instrucción de esta capital, dictada en la querella que por supuestos delitos de injurias graves se sigue a nuestros compañeros Francisco Alfonso y Carlos Calamita a instancias de don Constancio Arias, director del periódico tradicionalista y con censura eclesiástica El Correo de Zamora, el editor de nuestro diario don Enrique Calamita ha puesto fianza por valor de 26.667 pesetas como presunto responsable civil subsidiario.
En las conclusiones provisionales, solicita el querellante don Constancio Arias que se imponga al señor Alfonso la pena de tres años seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de 1.001 pesetas y la mitad de las costas, y a Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, mula de 1.750 pesetas y pago de costas por mitad.
Como ya hemos dicho, la vista del proceso se halla señalada para los días 29 y 30 del corriente.
Carlos Calamita, que ha sido habilitado por el decanato de este Colegio de Abogados, hará su debut en la Audiencia ese día, defendiendo su causa.
Nuestro compañero el señor Petit, lo hará de don Francisco Alfonso y el señor Cotrina, de don Enrique Calamita.
A los querellados y al que se busca como responsable civil subsidiario, los representa el procurador don José María Calonge.»


El Adelanto de Salamanca también se hace eco de la noticia el 19/04/1913 :

«Para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público de la querella por supuestas injurias, seguida contra los redactores del Heraldo de Zamora nuestros queridos amigos den Francisco Alfonso y don Carlos Calamita, a instancias del director del periódico tradicionalista El Correo de Zamora, don Constancio Arias.»


El 23 de abril por acuerdo de la Sala se notifica la suspensión del juicio oral de la querella.

viernes, 4 de mayo de 2012

PRIMEROS RUMORES

La relación de toreros que intervendrán durante la temporada taurina en Madrid, es una buena muestra de los toreros que en 1913 permanecían en los primeros lugares del escalafón. Como aventura Un Cojo sin muleta, es posible que entre ellos se encuentren los que participen en la feria de San Pedro de 1913.



CAIRELES Y PITONES

La nueva Empresa de la Plaza de Toros de Madrid ha publicado los nombres de los toreros y de las ganaderías que ha ajustado para la próxima temporada.
Torearán los hermanos Bombita, los Gallo, Machaquito, Vicente Pastor, Cocherito de Bilbao, Gaona, Regaterín, Martín Vázquez (Francisco), Malla, Minuto, Guerrerito, Morenito de Algeciras, Chiquito de Begoña, Manolete, Paco Madrid y Torquito.
Los toros serán de las ganaderías de Veragua, Miura, Saltillo, Santa Coloma, Concha y Sierra, Muruve, Martín (A.), Benjumea, Pablo Romero, duque de Tovar, Hernández (E.), Palha, Pérez de la Concha, Parladé, hermanos García, Olea, marqués de Llen, Tabernero y herederos de Martínez.
Con estos toreros y toros qué bonitas combinaciones podían hacerse, y entre los diestros contratados figuran dos que podrían venir a Zamora el día de San Pedro.
El Mosquerita zamorano labora en pro de una corrida de búten, y al revistero le consta que tiene cartas de dos diestros de la tierra de María Santísima, enviándole precios y condiciones para lidiar seis Muruves en nuestra mezquita el día 29 de Junio.
Esto para San Pedro; pero para Resurrección, otra modesta Empresa organiza una novillada, que el revistero pone en duda su celebración, puesto que conoce los entusiasmos de los organizadores.
Se habla de Pacomio, Torquito, el Aragonés, Formalito y de otros astros coletudos, pero me parece que el temporal no va a permitir la ultimación del cartel.
El tiempo nos sacará de la duda.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 24/02/1913

jueves, 3 de mayo de 2012

LOS CARNAVALES DE 1913

La juventud de Zamora rinde ferviente y solemne culto a Momo, patriarca del carnaval y a Terpsícore, voluptuosa reina del baile, durante las fiestas de las carnestolendas.
La sociedades del Círculo de Zamora, en el casino de la calle Santa Clara, el Círculo Mercantil, Industrial y Agrícola en el Hotel y Café Suizo, también en la calle Santa Clara, La Flor de las artesanas en el Café París en la entonces Plaza San Gil, hoy redenominada Maestro Haedo y París Moderno y Nuevo Recreo Artístico, ambos en el Teatro Principal, se encargan de organizar brillantes y animados bailes durante las noches del domingo al martes de Carnaval. Todas las sociedades remiten invitaciones al periódico, que éste agradece enviando a sus revisteros Paquito Polkita y Un Bailarín cesante que visitan los salones y reseñan lo acontecido.

Aunque a juicio del diario, el carnaval callejero resulto animado en las calles Renova, Plaza Mayor, Rúa y paseo de San Martín, no estuvo excesivamente concurrido a excepción del martes de carnaval.
Unos de los disfraces mas característicos son los del oso y del domador. En este popular tándem uno cubría su cuerpo y parte de su cabeza con pieles y era asido por un domador, ataviado con un viejo gabán y chistera, que portaba un palo con el que efectuaba sus domas, y el oso forcejeaba de forma cómica divirtiendo o molestando a los espectadores con sus bromas.
Tampoco solía faltar el tío del Higui, que llevaba de una larga caña colgado un higo que movía convenientemente para dificultar que los chicos atraparan el higo de un mordisco, juego tradicional durante estas fechas.

«Hubo contadas carrozas y de dudoso gusto, mas los consabidos osos y tíos del Higui, sin que faltasen no pocos salvajes, mas o menos auténticos.»

Las comparsas recorrían las calles y los centros de recreo :

«Otra comparsa de elegantes señores vistiendo frac y sombrero de copa ha recorrido también los centros de recreo y calles, cantando diversos couplés, acerca de la gestión de algunos concejales en la Casa Municipal.»

Mayor afluencia contaron los bailes, donde desfilaron y bailaron elegantes gitanas, preciosas muchachas con atrevidas máscaras y molesto antifaz y numerosas bellas y encantadoras señoritas con el clásico mantón de Manila o el de la gentil charra, hasta altas horas de la madrugada.

Para poner digno colofón a las fiestas de los carnavales, se organizaron grandes bailes el domingo de Piñata

Por si cuaja, Un Cojo sin muleta anuncia la posible organización durante la feria de Botijero, en los primeros domingos de marzo de una novillada. Él mismo ha acompañado a un empresario de Valladolid en su visita a un ganadero zamorano para contratar el ganado, aunque la gestión resultó infructuosa, no llegando a un acuerdo.



CAIRELES Y PITONES

Por si cuaja.


Una grata noticia tiene el revistero que comunicar a la afición taurómaca de Zamora. Todo no ha de ser danzar; algo hay que hablar de cuernos después de pasadas las fiestas carnavalinas.

Trátase de organizar una novillada en nuestro circo taurino, para uno de los primeros domingos del próximo mes de Marzo.

La cosa está que arde, y ayer comenzaron las primeras gestiones para adquirir cuatro astados brutos de desecho de tienta y cerrado, para Pedro Pavesio, Formalito, y Mariano Merino, Montes II, con sus respectivos peones.

El revistero, en unión del representante de la Empresa, que será de Valladolid, visitaron ayer a un concienzudo y pundonoroso ganadero zamorano en busca de los cuatro burós, que han de pasaportar los dos astros de la patria del conde Ansurez.

La primera gestión resultó infructuosa por escrúpulos del criador de reses bravas, pero dada la bondad del citado ganadero, es de esperar que se orillen las dificultades.

En esta semana la Empresa seguirá las gestiones y si se hacen con éxito, las puertas de la Plaza se abrirán para dar paso a los aficionados de Zamora y a los forasteros que nos visiten durante la feria de Botijero.
Por hoy no va más.

Un Cojo sin muleta
Heraldo de Zamora, 05/02/1913

miércoles, 2 de mayo de 2012

POR EL ALMA DE UN COMPAÑERO : ABELARDO DE BARRIO

El 7 de enero, el cadáver de Abelardo de Barrio es conducido a su última morada en Mombuey.
Su paso por este mundo deja en las páginas del Heraldo un imborrable recuerdo, y numerosas muestras de cariño y admiración hacia una persona de trato afable y bondad inusitada.

Mombuey, su pueblo, como él lo llamaba a pesar de no haber nacido en él, le rinde un merecido tributo de agradecimiento acompañando a la entristecida familia en este postrero acto.

Tres semanas antes había regresado a su pueblo en busca de recuperar la salud perdida. Y allí exhalaría su último suspiro.

Su cadáver encerrado en severa y sencilla caja, fue llevado desde la casa de sus padres al cementerio, en hombros de cuatro amigos. De la caja pendían cuatro cintas, regalo de sus padres, que también eran portadas por cuatro de sus íntimos. Colocado sobre la caja, iba un hermoso lazo con la inscripción : «Recuerdo de sus amigos». Formaba el cortejo fúnebre, en larga fila, el pueblo en masa, niños, jóvenes y ancianos y algunos forasteros de los pueblos limítrofes.

Un día mas tarde, sus compañeros de la redacción del Heraldo, celebrarían una misa de funeral por el eterno descanso de su alma en la iglesia parroquial de San Torcuato, a la que asistiría también una representación del Regimiento Toledo, donde prestaba su servicio militar como cabo, con el coronel al frente, D. Guillermo de Reyna.



POR EL ALMA DE UN COMPAÑERO.


Los funerales de hoy.

Hondamente apenados por la sensible desgracia de haber perdido para siempre al que en vida fue nuestro querido amigo y cariñoso compañero de Redacción, don Abelardo de Barrio Santiago, en la mañana de hoy hubimos de tributar a su memoria un recuerdo cristiano celebrando solemnes funerales por el alma del malogrado joven, en la Iglesia parroquial de San Torcuato.

Como de nuestro sentimiento participaban también los señores jefes, oficiales e individuos de tropa del brillante regimiento Toledo, donde prestaba servicios el bondadoso Abelardo, estimamos un deber invitarles al fúnebre acto, y fuimos honrados con la presencia de todos ellos que así querían testimoniar el afecto y consideración que les merecía nuestro inolvidable compañero.

A rendir este tributo, contribuyeron con la Redacción de HERALDO DE ZAMORA además, muchos amigos particulares.

A las nueve y media en punto el amplio templo parroquial de San Torcuato, se hallaba totalmente ocupado, y el párroco señor don Santos Pascual, acompañado de los coadjutores de dicha iglesia, entonaron acompañados por cantores y órgano, solemne oficio de difuntos, y más tarde el Santa Sacrificio de la misa de Réquiem.

Presidieron el duelo, ocupando los sitiales del lado del Evangelio, el coronel del regimiento Toledo, señor Reyna; los tenientes coroneles, don Juan Calero y don Juan Fernández; el capitán secretario, don Francisco Sánchez de Castilla; don Enrique Calamita Matilla, en representación de la familia, y don Carlos Calamita, secretario y redactor de HERALDO DE ZAMORA.

Al lado derecho del altar mayor y en los sitiales de la Epístola, se hallaban los primeros tenientes don Nicanor Cisneros y don José Soria; y en representación del HERALDO, su director don Francisco Alfonso, los redactores don Juan Petit Alonso, don Enrique Calamita Ruy-Wamba y el administrador del mismo don Julio Calamita Matilla.

Dos cabos, compañeros del finado, don Claudio Rivera y don Manuel Hernández, ayudaron en la ceremonia religiosa, terminada la cual nuestros compañeros señores Calamita (E. y C.) y Petit, acompañaron hasta la salida del templo a los señores coronel, jefes oficiales y clase de tropa que asistieron al acto; y que hicieron presente su sentimiento por la prematura muerte del digno subalterno, rogándonos que así se lo anticipásemos a la dolorida familia.

En nombre de ésta y en el nuestro, profundamente agradecemos esta prueba de cariño y consideración, que como testimonio póstumo se ha guardado al infortunado joven.

Descanse en paz, y Dios conceda a su atribulada familia, la resignación cristiana necesaria para soportar la desgracia que hoy llora, y a la que envía sus consuelos la Redacción de HERALDO DE ZAMORA.

Heraldo de Zamora, 08/01/1913

lunes, 30 de abril de 2012

EL HERALDO Y ABELARDO DE BARRIO

El año de 1913, comienza para la redacción del Heraldo con la triste noticia del fallecimiento de Abelardo de Barrio Santiago (1894-1913), un joven poeta y colaborador del diario, al que recientemente habíamos citado como autor de la biografía de Remigio Diez, el popular cornetín del Regimiento Toledo.

En los últimos días de 1912, el Heraldo ya recoge entre sus noticias la gravedad de la enfermedad, y el temor a un fatal desenlace que se produce finalmente el 3 de enero en Mombuey.

El Heraldo publica dicho día este emotivo obituario :

«El telégrafo, con su terrible laconismo, nos transmite la triste nueva de que hemos perdido para siempre a un entrañable compañero, a un amigo del alma: Abelardo de Barrio ha muerto en Mombuey.
En estos momentos de amargura sincera, de honda pena, en que el llanto se vierte porque el corazón lo manda, la pluma no puede expresar sentimientos.
El que embarga nuestro ánimo por la pérdida irreparable de Abelardo es tan grande, tan intenso como el cariño que en vida profesábamos a aquel bondadoso joven, modelo de honradez, laboriosidad y de afectos sinceros.
En la casa del HERALDO se llora hoy y viste de luto, como se vestirá siempre al recuerdo del pobre Abelardo que si ha muerto para el mundo, vivirá para nosotros, que tanto lo queríamos.
Descanse en paz nuestro nunca bien llorado amigo, y no dude su afligida familia que los que con él compartíamos las arduas tareas de la Prensa periódica no olvidaremos jamás al virtuoso joven que en la flor de la vida hubo de abandonarnos por altos designios de la Providencia.
A los desconsolados padres y hermano de Abelardo enviamos la expresión más sincera de nuestro pésame por desgracia tan inmensa, y tengan la seguridad de que de todo corazón nos asociamos al justo dolor que experimentan en estos momentos de prueba, deseándoles la resignación del cristiano para soportar tan rudo golpe.
A nuestros lectores pedimos una oración por el alma del malogrado Abelardo (q. D. h.)

La Redacción.»



El HERALDO Y ABELARDO DE BARRIO


El malogrado y simpático joven Abelardo de Barrio, fallecido ayer mañana en la villa de Mombuey, donde residen sus queridos y apreciables padres, vino a esta casa en la que todos le queríamos con deleite, es decir, lo conocimos como literato, como aficionado a las letras en Noviembre de 1908, a raíz de haber desaparecido del estadio de la Prensa nuestro colega El Duero, en cuyo periódico comenzó a colaborar, a darse a conocer como consumado poeta.

Cuando Abelardo, hombre campechano y de costumbres sanas, se dirigió a
HERALDO DE ZAMORA solicitando tomar parte en su confección, no tuvo la fortuna de ser atendido y su composición primera pasó a la carpeta de originales no publicables, no porque aquello no mereciera los honores de ser insertado, era muy buena, tan buena como todas las que se publicaron después, pero las dimensiones del periódico y de sus columnas no permitían en aquella época la inserción de versos cuyo metro se extralimitara de lo corriente, y el nombre del pobre y nunca bien llorado Abelardo, quedó sumido en la obscuridad para los lectores de HERALDO DE ZAMORA.

Anoche y removiendo los múltiples papeles existentes en mi pupitre de la mesa de Redacción, tuve la dicha, el inmenso placer de hallar la carta ofrecimiento de Abelardo y su primera composición, documentos póstumos, de gran valía hoy, ya que el infortunado compañero desapareció para siempre de este mundo de penas y amarguras, donde las injusticias no tienen limites.

Recuerdo que no ha muchas días encomendándole un trabajo periodístico, la reseña de las fiestas de la patrona del arma de Infantería, decíame el amigo llorado, cuando la cruel enfermedad que lo ha llevado al sepulcro minaba ya su existencia: Amigo Paco, mándeme cuanto quiera, lo haré con gusto, pero lo de hoy con mayor motivo porque se trata de bombear a mi hermano Maximino, que toma parte en los festejos organizados en el cuartel.

Efectivamente al siguiente día, Abelardo entregábame las cuartillas escritas con extraordinario gracejo, reseñando las faenas que su hermano había realizado con el buró que le correspondió matar el día de la Purísima.
!Con qué alegría contaba Abelardo las proezas taurómacas de su querido y entrañable hermano!, ¡qué sonrisas asomaban a sus labios al contarlo; qué sencillez de lenguaje tenia cuando a sus amigos hablaba!. Nada le molestaba, para él todo estaba a pedir de boca y cuando se le consultaba alguna cosa, su opinión era la última; es decir, siempre procuraba entre sus amigos aunar voluntades y quitar asperezas.

Era Abelardo la humildad personificada, el amigo del alma, el perfecto caballero; en síntesis, de lo poquito que existe en la tierra.
Ayer, después de luchar muchas días con la vida y la muerte, la fiera Parca segó su existencia y Abelardo exhaló el último suspiro a las ocho de la mañana rodeado de sus queridos padres y hermano Maximino.

Dice San Agustín: Una rosa sobre la tumba se marchita, una oración por su alma la recoge Dios. Oremos nosotros los que en la tierra le tuvimos como amigo para que si llegó a tiempo consiga un puesto a la diestra del Todopoderoso.

Alfonso.
Heraldo de Zamora, 04/01/1913

viernes, 27 de abril de 2012

EL ROBO DE AYER (y II)

En la primera parte del artículo, nos relata el robo cometido en la casa de José Fuentes, conocido industrial, a media tarde del domingo primero de diciembre de 1912, en el que dos ladrones forzando la puerta de entrada sustrajeron el dinero en efectivo encontrado, así como diversas joyas.
Gracias a las sospechas que despertaron en Pepe, Pintas, propietario de una empresa de servicios de carruajes, la policía pudo capturar en el apeadero de Montelarreina a uno de los delincuentes.

En esta última parte, Francisco Alfonso nos describirá el viaje realizado en compañía de la policía hasta Toro, donde esperan encontrar al detenido.

Para una mejor comprensión del artículo comentaré algunas de las expresiones que he encontrado mas relevantes:

El amílico que manifiesta que tomaron en su parada de repostaje en Fresno de la Ribera era una especie de aguardiente barato, muy fuerte y de mala calidad.

La alusión que en el capítulo de Herodes a Pilatos realiza, «íbamos a tener a la vista al Raffles de menor cuantía», se refiere con evidente ironía al personaje creado por el escritor inglés inglés Ernest William Hornung (1866-1921), Raffles, uno de los ladrones más famoso de las historias de policías y ladrones.

El recuelo es una café de poca calidad. Y un topista, es un ladrón que para robar usa una palanqueta.
Gachó, en modo despectivo , significa tipo o tío.
Santero, se denomina así a la persona cuya misión es señalar los posibles objetivos o facilitar información a los asaltantes para que preparen el atraco.



***


En busca del ladrón.

La Policía, deseosa de tener entre sus manos a Pepito, salió a la una y media de la madrugada para Toro en una cómoda tartana propiedad del conocido anticuario David Martín y un servidorito de ustedes, guiada por su hermano Eufrasio.

Unos ratos soplando y otros cantando playeras, garrotines y farrucas, llegamos a Fresno de la Ribera, donde reparamos nuestras perdidas fuerzas con un poco de amílico y galletas que nos brindó nuestra paisanita Avelina y su bondadoso esposo Felisín.

Seguimos camino adelante en busca de pan y algo que masticar y, efectivamente, Cayetano Bernardo logró que por una ventana, como a los presos se les sirve la comida por el rastrillo, ¡oh policía! ¡oh Cojo sin muleta! que nos sirvieran un poco de embutido confeccionado el día anterior.

El pobre Domingo, así se llamaba el caballo que arrastraba el modesto carruaje, debía maldecir a los cacos por el mal rato que le hacíamos pasar en medio de la carretera.

Provistos de municiones de comer, beber y arder (conste que no hallamos más que amílico), proseguimos nuestro interrumpido viaje en busca del topista que se encontraba detenido en Toro.

Llovía; el aire húmedo y fino azotaba nuestros delicados rostros. Domingo seguía trotando, y después de cuatro horas de martirio llegamos a la ciudad de doña Elvira, haciendo nuestra entrada por la calle de Diez Macuso, antes de la Corredera.

De Herodes a Pilatos.

Siempre camino adelante, sin perder de vista a Calabuig, pues allí también hay otro excelente churrero como aquí, llegamos a la Casa Consistorial.
Un aguerrido agente, de carrillos chupados, por falta de dentadura, recibe a la Policía y Prensa; en forma despectiva como diciendo, estos están equivocados.

Y efectivamente, allí no se encontraba el trabajador que nosotros íbamos buscando, estaba en la cárcel.

Aquí caigo, allí me levanto, ¡Cáspita! no interpretar mal estas palabras y cúlpese de ello al mal pavimento de las calles, llegamos a la plaza de San Agustín donde se levanta la famosa cárcel celular, proyecto del malogrado jefe del partido liberal don Práxedes Mateo Sagasta, y después de varios aldabonazos en la puerta, nos recibió un vigilante que dijo ser del partido de Benavente.

-Diga amigo.-¿Se encuentra aquí el detenido anoche en el tren?
-No señor , aquí no; será en el cuartel de la Guardia civil.

Como el coro de vagabundos de la zarzuela Alma de Dios, marchamos camino adelante, es decir atravesamos la amplia Plaza de San Agustín, encaminándonos al paseo de San Francisco, donde se aloja el benemérito instituto.

En nuestros semblantes se reflejaba la alegría, porque muy pronto íbamos a tener a la vista al Raffles de menor cuantía.

Llamamos a la puerta. Nos contesta un guardia y la Policía le interroga sobre el preso.

-Señor -dice el guardia-, al que buscan ustedes, está en Medina del Campo, se lo llevaron anoche mis compañeros por orden del teniente coronel don Fernando Moreno, y lo pasarán luego para Zamora.

La decepción no pudo ser más grande.
Nuestros rostros palidecieron y embozados en la pañosa continuamos el calvario, marchando al Ayuntamiento, en busca de refugio.
El providencial guardia era el mismo de antes, pero no se encontraba en la Casa Consistorial, el buen hombre había tenido el gran acierto de refugiarse en un establecimiento donde se expendían churros y recuelo y allí pasamos el rato hasta las ocho de la mañana, que tomamos el tren que nos condujo a Zamora.

Quiénes son los ladrones.

El secreto con que la Guardia civil hace las pesquisas nos impide saber detalles de la vida y milagros de José López Couceiro, de treinta y un años de edad, y de su compañero de profesión, Santiago Ríos, domiciliado en la calle de Panaderos de la capital vallisoletana y amante de una mujer juncal apodada La Chacha.

Allí, según noticias, en casa de La Chacha se estillarían hoy los pápiros que llevaba Santiago y los objetos que tenía José, procedentes del robo.

Santiago es un pájaro de cuidado, salió en bicicleta, que según ha podido olfatear el revistero, era de color verde y tomó la carretera de Tordesillas, pasando a las seis por las cercanías de Coreses.

Puede ser que éste gachó se halle complicado en otros robos efectuados en Zamora anteriormente, y esté en inteligencia con algún santero de nuestra capital.

A Pepe López, le encontró la benemérita 23 duros de los robados, cuatro billetes de 25 pesetas, las medallas, sortijas, pendientes, pañuelos, rosarios, cadenas, mantillas y debajo del colchoncillo del asiento del tren la palanqueta y un formón de gran tamaño.

Se confesó autor del robo, manifestando, según rumores, que él solo actuó de espía y que al salir Santiago díjole, toma estas 2 000 pesetas, y mañana repartiremos.

Nos consta que la benemérita ha telegrafiado a Valladolid ordenando la detención de Santiago.

José fue esta mañana trasladado a Zamora y entregado al juez de instrucción, señor de la Cuesta, con el atestado instruido.

El paso de José por las calles de la capital ha sido presenciado por infinidad de curiosos.

Santiago, detenido.

A las diez de esta mañana se ha recibido un telegrama de Valladolid manifestando que una pareja de la benemérita había logrado detener anoche próximo a aquella capital, a Santiago Ríos, autor material del robo verificado ayer en la morada de nuestro convecino don José Puentes.
Vive en la calle de Panaderos, numero 8.
También fue registrado el domicilio de su amante La Chacha, hallándose alguna documentación que le compromete.
Felicitamos al cabo de la guardia civil señor Mayor, al guardia segundo Juan Figal, señores Saavedra y García por el servicio prestado ayer, y el revistero da las más expresivas gracias al señor Martín y hermano, por las atenciones que con el guardaron.

Heraldo de Zamora, 02/12/1912

jueves, 26 de abril de 2012

EL ROBO DE AYER (I)

Con su peculiar estilo, asistimos a otro episodio enmarcado en la Zamora de principios del siglo XX. El robo perpetrado en la calle Viriato, en la casa de don José Fuentes, conocido industrial y la posterior investigación y persecución de uno de los presuntos ladrones.

El texto se caracteriza por el uso de expresiones de la jerga propia de maleantes como estillar, que parece derivar del caló estilar (robar), partía (banda), pápiros (billete de gran valor), najar (huir), quinqué (vista), machacante (moneda de cinco pesetas).



***

Cómo ocurrió.

Ayer tarde, cuando mas frecuentada era la calle de Viriato, a las cinco y media, fue asaltada la casa morada de nuestro estimado amigo el conocido industrial don José Fuentes por dos pájaros de cuenta, desconocidos por cierto de la Policía de esta capital a pesar de haber estado en Zamora varios días y visitado las principales casas de lenocinio, pernoctando la noche del sábado en una de ellas.

Los cacos, dos buenos mozos, bien portados y avecindados en Valladolid, tomaron ayer como campo de batalla para librarla contra la propiedad ajena la casa de nuestro amigo y forzando la puerta de entrada de la habitación con una palanqueta de vuelta, como de unos 50 centímetros de longitud, muy bien conservada y aguzada según hemos podido ver entraron en ella, desvalijando los tres cajones primeros de una cómoda y un armario de luna dando palanquetazos a ambos muebles.

Pepito, así se llama uno de los cacos y parece que al oído se lo han contado al revistero, se quedó de espía en la puerta de la calle por si alguien pudiera llegar a interrumpir la labor de su entrañable amigo Santiaguito, que trabajaba con gran soltura y tranquilidad en las habitaciones estillando 1.350 pesetas en billetes de Banco, tres sortijas de señora, pendientes, mantillas de toallas, cadena de oro, pañuelos de seda de cabal oro, diversas medallas de plata y 29 duros en barras.

Santiago, que es un chico muy listo , logró, en menos de media hora conferir a su propiedad, todos los objetos numerados, y el muy bribón cargó con todo hasta entregar a su compañero parte del botín (2.000 pesetas, según él) diciéndole a la vez que un automóvil o coche era poco para ponerse a salvo de la Policía de Zamora.

Santiago, el jefe de la partía, optó por llevarse los pápiros gordos y en su propia bicicleta se las najó de Zamora por la carretera de Tordesillas.
Cuando Santiago, el jefe de la partida se encontraba trabajando en la morada del señor Fuentes, tuvo la ocurrencia de llegar Faustino, hijo del robado y sintiendo ruido en su casa creyó que era su familia y tomó las de Villadiego sin darse cuenta de que intentaban cambiarle de domicilio.

Próximamente a las seis llegó a la casa don José Fuentes, siendo el primero en observar que su morada había sido robada, y los ladrones, poco atentísimos, no le dejaron tarjeta.

La decepción que sufrió nuestro amigo fue indescriptible, al observar que !os muebles todos estaban en desorden y le faltaba el metálico referido, a cambio de un gemelo labrado de puño, propiedad del osado, que le robó.

El Juzgado se presenta.

Como reguero de pólvora la noticia del robo se extendió por toda la población y los comentarios surgieron, teniendo siempre en cuenta los anteriores robos cometidos en Zamora y cuyos autores no han sido habidos como decimos en el argot periodístico: ¡¡Pobrecita policía!! Que cosas le atribuían; lo saben porque siendo indiscreto tuve la debilidad de decirlo.
Perdona lector, ya no volveré a hacerlo.

Todas, absolutamente todas, las autoridades acudieron en los primeros momentos a la morada del señor Fuentes; el Juzgado de instrucción, los jefes de Policía, agentes, en una palabra, todos los que por su cargo están obligados a perseguir a los ladrones.

Notas, datos, todo tomaron las autoridades para ponerse sobre la pista y trabajar en pro del descubrimiento.
La Policía trabajó sin descanso, poniendo todo cuanto de su parte estaba para lograr hallar a dos hombres altos, bien vestidos, siendo estas las únicas señas que había podido averiguar.

Pepe, Pintas, detective.

El saladísímo Pepe Pintas que lo mismo sirve para guiar cuatro briosos caballos, que para descubrir malhechores puso a la Policía en condiciones de dar con los autores del robo.

Pepito, tuvo el ángel de llamar al aspirante a agente don Manuel Moraga, y manifestarle al oído que a las cinco y media había llegado a su administración de coches un caballero acompañado de Alfonso González (a) Papudo, solicitando un vehículo con dos buenos caballos que lo trasladaran en menos de una hora al apeadero del monte de la Reina, pues había solicitado un automóvil de don Emilio Ruiz Chaves, conocido constructor de carruajes, y no lo tenía.

Don José, que tiene mucho quinqué, preguntó al caballero qué noticias tan urgentes tenía para salir en coche pudiendo utilizar un tren a las 6 y 45 minutos que lo trasladara a Valladolid.

-Señor, ojeó el caballero, mi madre téngola enferma y es necesario llegar a Toro donde tomaré un automóvil.
-Don José replicóle que en Toro no había automóviles.

El caballero.-Yo le digo que sí, pues tengo el de...
Don José.-Si, ya caigo el de Zorrilla.
El caballero.-Ese, el de Zorrilla.

Terminaron el diálogo y Pepito que vio en su poder seis machacantes, telefoneó a la cochera dando órdenes de poner guarniciones al Prestamista y al Usurero, dos magníficos caballos y engancharlos a un coche familiar, que había de guiar Fermín Hurtado, El chico de las patillas.

El caballero salió momentos después por la carretera de Tordesillas ofreciendo al mayoral buena propina, si tomaba el tren en el apeadero.

La Policía o sea don Manuel Moraga y el vigilante don Valentín Gallego también marcharon en el tren correo en busca del pájaro del coche, pues el otro desconocíase su paradero.

Saavedra, Antonio y la Guardia civil, detienen a José.

El convoy llegó al apeadero del monte de la Reina y en la corta parada que hace, salió por el lado derecho de la casa, un sujeto que vestía gabán, gorra y llevaba un colegial, con el cual se cubría la cara.

Intérnase en un departamento de segunda clase y acto seguido hicieron lo propio el revisor del tren señor Saavedra, fiel cumplidor de su cargo, Antonio García el conductor de equipajes y el cabo de la Guardia civil don Florencio Mayor.

Este hizo la detención, y después de cachear debidamente a José López Couceiro, natural de Oporto y residente en Valladolid, comenzó a instruir el correspondiente atestado.


La noticia en Zamora.

Cuando mayores eran las censuras para la Policía, el señor gobernador civil recibió un despacho telegráfico de Toro, suscrito por el señor Moraga, manifestando la detención del autor del robo y su conducción.
Extendimos la noticia por Círculos y cafés, y la opinión pública reaccionó algo en favor de la Policía, que en esta ocasión había sido avizora.

(continuará)

Heraldo de Zamora, 02/12/1912

miércoles, 25 de abril de 2012

SALAMANCA Y SUS FERIAS 1912

La corrida concurso ha sido un reclamo colosal para la Explotadora de la Plaza de toros de la ciudad que baña el caudaloso Tormes y desde su anuncio, el entusiasmo fue encrescendo hasta las once de la mañana de ayer, fecha en que se desbordó la alegría en los salmantinos y lo mismo mayores que chicos, ancianos que jóvenes, asaltaron las taquillas donde se expendían las localidades, arrebatando cuanto papel había en las mismas, sin tener para nada en cuenta ¡¡oh pícaros!! que caminando para Roma la chica iba Un Cojo sin muleta en compañía de doscientos paisanos, deseosos todos de presenciar también el festival taurino y juzgar el certamen entre los ganaderos de la tierra, patria de Fray Luis de León.

Llegamos a Salamanca y ¡¡oh decepción!!

Vicente el Moreno, el camarero más salado del Café de Pasaje, y paisano nuestro, nos anuncia a la trinidad taurina que el papel habíase agotado y tendríamos que resignarnos a pasar la tarde haciendo meditación o en su compañía viendo como servía a los innumerables zamoranos que se sentaban en su turno.

¡¡Cáspita!! dijo uno de mis acompañantes, Vicente lo dice de verdad, y es cosa de echarnos a la calle en busca del codiciado billete para la corrida.
Pues a la calle, y sin apurar el sabrosísimo Moka u lo que fuera, puesto que en días de feria el caldo que vendía el célebre y popular Jorge, podía competir con el mejor torrefacto de la actualidad, nos encaminamos de Herodes a Pilatos y todas nuestras gestiones resultaban infructuosas.

Ni por casualidad, encontramos a J. Puyitas. ¿Dónde estaría metido?
¿Sería en la Clerecía? ¿Sería en Santo Domingo? No.

En aquellas horas, mi compañero de excursiones solo pensaba en la Libertad, imposible que nos viéramos.
Nuestro calvario era interminable.
Por fin, llegamos a la Plaza de Toros y ¡¡oh desencanto!! en las dos taquillas la Empresa había colocado el cartelito No hay billetes y pueden ustedes marchar con la música a otra parte.
Y como nosotros, había mil.
Protestamos, como sino.
El papel estaba en poder de algunos usureros revendedores, y por un tendido de sol dejábanse pedir ¡¡oh perros!! veinticinco del ala.

Cualquiera entraba por el cebo, ni aunque de sus tumbas se hubieran levantado Montes, Cúchares, Costillares, Frascuelo y Lagartijo para torear, este cura no daba ni una perra más ni una perra menos del precio corriente.
¡Bonitos están los tiempos para permitirse el lujo de pagar veinticinco beatas por un tendido de sol!

Si hubiera sido la cuarta parte, pase; pero más, naranjas de la china.

Prosiguió nuestro calvario y cuando ya resignados de no poder entrar, la fortuna, nos envía un ángel, al gran Timbalero, simpático revistero taurino de nuestro querido colega El Adelanto, a quien contamos nuestras cuitas y con un corazón más grande que la inmensidad, exclama: ¡a la Plaza! los periodistas del HERALDO, no pueden quedarse sin ver el acontecimiento taurino, y aquí me tienen ustedes, en el palco número 20, el inmediato al ocupado por los seis ganaderos concursantes y próximo al que ocupaban los príncipes de Baviera.

Cuando vime en tan preferente sitio, acordábame de mis paisanos los de fuera, la cara que pondrían cuando el presidente sacó el nítido pañuelo y las cuadrillas, capitaneadas por Rafael Gómez, Gallito, Castor Ibarra, Cocherito de Bilbao y Rodolfo Gaona, hicieron el paseo a los acordes de alegre pasodoble, y entre atronadores aplausos del respetable que ocupaba todas las localidades de la Plaza.

Jamás se ha visto un lleno tan colosal como el de ayer.

Dos charros montando briosos caballos, corrieron la llave, con la que abrieron el portón por donde salieron seis buenos mozos, de mucho peso, bien armados y de distintos pelos.

Salieron por el siguiente orden:

Primer lugar. El toro del señor marqués de Llén.
Segundo. El de don Amador García, de Tejadillo.
Tercero. El de don Santiago Sánchez, de Terrones.
Cuarto. El de don Andrés Sánchez Rodríguez, de Coquilla.
Quinto. El de don Antonio Pérez Tabernero, de la Dueña.
Sexto. El de don José Manuel García, de Salamanca.

A excepción del tercero, todos hicieron excelente pelea en el primer tercio y llegaron muy manejables a la muerte.
El de Terrones, al no ser salmantino, hubiera sido tostado, porque cuantos con menos motivos lo han sido; su mansedumbre no tuvo límites, pues si tomó las varas reglamentarias, fue debido al acoso de los varilargueros, colocación de peones a la derecha y cite de los monos los cuales se salían de los caballos para llamar la atención del buró.

El sexto toro, fue la especialidad de la corrida, era bragado. de bastante peso y bonita lámina, y su cornamenta parecía alfileres.
Tomó la mar de puyas, dio muchos tumbos y dejó cuatro alimañas para el arrastre.
Los del castoreño, cobraron de lo lindo a pesar de picar desde largo y fuera de sitio.
Gallito, el chico de las espantás, estuvo colosal con el capote, banderillas y flámula, ¡¡ cámara!! que cosas le vimos ayer jacer al divorciado esposo de Pastora Imperio.
El gitanillo tenía el ángel de frente y todo cuanto ejecutaba le salía a las mil maravillas.
Jezú que reboleras, qué preparación en banderillas, qué manera de clavar, qué pases de muleta, qué forma de entrar a matar, en fin, el disloque, la descoyuntación
Regalos, palmas, vuelta al ruedo, todo cuanto deseó el hermano del fenómeno Joselito, todo se le concedió.
En fin, desde ayer, soy un convencido gallista.
Castor Ibarra, el torero serio y elegante, trabajó con fortuna toda la tarde, haciendo también cosas muy buenas con la muleta.
Gaona, no satisfizo mucho ayer.
En resumen: la corrida, súper; el desfile, piramidal, y los zamoranos, unos alegres, otros incomodados, regresamos a Zamora cerca de las dos en un tren que medía próximamente un kilómetro y no es exageración.
Por las atenciones recibidas, los representantes de HERALDO DE ZAMORA envían a Pepe Sánchez Gómez, El Timbalero, las más expresivas gracias, que hacemos extensivas al simpático empresario don José Domínguez Zaballa, por su amabilidad, obsequiándonos con localidades y un palco.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 14/09/1912

martes, 24 de abril de 2012

BENAVENTANAS 1912

El artículo de J. Puyitas completa el relato de las Ferias de septiembre de Benavente, describiéndonos a continuación, de manera resumida, algunos de los diferentes escenarios donde los festejos se desarrollaron.

Realizan el viaje de madrugada en compañía del diestro Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, quien por la tarde y según la crónica de Un Cojo sin muleta lidiará y dará muerte a estoque a cuatro toros mansos de la ganadería salmantina del marqués de Llén.

Tras descansar en la fonda de Joaquina, La Portuguesa, realizarán un paseo por el ferial y la Plaza Mayor, acudirán a la corrida y más tarde asistirán al cine y al teatro.

J. Puyitas, días más tarde, pedirá disculpas a los lectores por escribir una crónica tan sintética, pero afirma haber sido esclavo del tirano ajuste por mandato del simpático regente, para a continuación insistir en los elogios a las sesiones cininescas, presenciadas por gran concurrencia de público.
Asimismo, alabó el baile en el casino que estuvo brillantísimo, donde lucieron sus encantos las bellas benaventanas y las preciosas forasteras.
Finaliza dicho artículo testimoniando su agradecimiento a todos los benaventanos por las atenciones recibidas.


BENAVENTANAS


Daban las tres en el histórico reloj de Benavente, cuando disfrutando un amanecer primaveral hizo su entrada en la bonita villa la trinidad-periodístico-excursionista-taurina acompañada de ese guapo muchacho conocido en el mundo del arte de Cúchares por el alias del Chiquito de Begoña, de quién atentamente se despidió la gente reporteril para dar descanso a sus jacarandosos cuerpos en las cómodas y elegantes camas que para sus clientes tiene siempre dispuestas la simpática y popular patrona Joaquina La Portuguesa.

El sueño fue con los chicos de la Prensa zamorana, pues seguramente ninguno de los tres nenes oímos la siguiente hora del reloj del cuarteto, que con tanto deleite cantaban nuestros abuelos.

¡Arriba, señores!
Cuando más tranquilos nos entregábamos a las delicias del sueño, una voz argentina, la de la graciosísima viuda, nuestra sin par patrona, decía: ;Arriba, señores! Y como la pícara obligación de informar a los lectores de Heraldo de Zamora de todo cuanto de notable ocurriese en estas fiestas, exigía abandonar el lecho, desechamos la pereza y después de ponernos visibles J. Puyitas, Un cojo sin muleta y Primores, nos distribuimos por las calles de la villa, para recoger las siguientes notas.

En el ferial.

Es extraordinario el número de cabezas de ganados caballar y asnal que se ofrecen a la venta, y sin duda porque la demanda es grande, desde las primeras horas de la mañana pudo notarse que los precios eran elevados.
Sin embargo, menudeaban las transacciones desde las primeras horas de la mañana, y el mercado adquirió esa animación propia de las mejores ferias regionales.
Llamó muy justamente la atención un legítimo clavileño caprichosamente enjaezado que a la puerta de su casa puso a la venta el simpático y popularísimo empresario de coches de línea, Ricardo Gómez Pintas (padre), a quien los periodistas tuvimos el gusto de saludar y guardamos gratitud por las atenciones que tuvo para con nosotros, según es en él costumbre.

En la Plaza Mayor.

El aspecto que presentaba el paseo no podía ser más brillante. En el templete instalado en el centro, la banda del regimiento de Burgos interpretaba los más selectos números de su vasto repertorio, y como lo hacía de forma magistral, fue aplaudida con gran entusiasmo.
En los amplios soportales de la Casa Consistorial nos vimos transportados a una de esas fantásticas regiones soñadas por los poetas, donde se reúnen, como acudiendo a una cita, las mujeres mas hermosas e ideales.
Bien quisiera el revistero recordar los nombres de tantas y tantas niñas angelicales como tuvo ocasión de admirar, pero la memoria le es infiel, y no puede, con harto sentimiento suyo dar sus nombres; que le dispensen. Sólo si ha de hacer notar como muestra de aquel paquete, que cuando llegó al paseo la angelical Aurora Campano, llevaba del brazo a sus dos encantadoras primas Araceli y Manuela Pascual, que con la escultural Flora González, formaban un ramillete, capaz de hacer perder el sentido al pollo menos enamorado.

En el teatro.

Hizo su debut la notable compañía dramática que dirigen los aplaudidos actores Mercedes y Francisco Gómez Ferrer, que demuestran una vez más su exquisito gusto artístico, eligiendo para su presentación ante el ilustrado público benaventano, las celebradas obras Lo positivo y Nicolás.
Aún cuando Paco Gómez Ferrer no pudo llegar con tiempo para tomar parte en la representación de esas hermosas producciones, las dos alcanzaron un éxito más que envidiables por parte de todos los artistas, especialmente de Merceditas, cuya labor mereció continuadas ovaciones.
La distinguida actriz hizo un verdadero alarde de su prodigioso talento, sin duda para demostrarnos que es digna sucesora de aquel inimitable intérprete del protagonista de Suliván, del veterano actor don Francisco Gómez, cuya brillante historia recuerda el revistero.

En el cine.

También para los simpáticos empresarios del cine, fue un gran día, pues la taquilla se vio constantemente visitada y todas las secciones se contaron por llenos completos.
Las películas exhibidas fueron del agrado de la concurrencia, y el incomparable artista Mathe cosechó aplausos por sus bailes asombrosos, toda vez que no tiene pies.
La gentil coupletista bella Cialdini, que hizo su debut, fue aplaudidísima por su trabajo.
La coupletista y bailarina La Santiaguito cantó con mucho gusto y afinación varios números que la concurrencia le hizo repetir.
Y basta por hoy, amables benaventanos.

J. Puyitas.
Heraldo de Zamora, 10/09/1912